17.3.09

Orígenes de la tauromaquia

Daniel Guerrero

Desde mediados del siglo XIX, las noticias taurinas casi siempre han estado relacionadas con la prensa deportiva y del corazón; e innegablemente, siempre han formado parte de esa dicotomía del mundo del espectáculo nacional, que supuestamente dividía a los “españolitos” en
espectadores aficionados a los toros o al fútbol.

A pesar de que las fiestas taurinas se suelen asociar a España, más genuinamente a Andalucía, la imagen que actualmente tenemos de la llamada “fiesta nacional”, suele estar mucho más asociada a la imagen romántica del siglo XIX, más al gusto francés de la época, que a sus orígenes autóctonos. El Toro, des de tiempos inmemoriables ha mantenido una aura mística. Si tuvieramos que buscar un origen a las actividades físicas en las que participan, podríamos
poner en relieve tres tendencias.

a) Origen en el culto al toro como deidad:
Lo encontramos en los orígenes de la civilización occidental, varias deidades están relacionadas con el culto al toro bravo como son: Mithra, Zeus, Europa, Minos y Pasifae.
b) Origen en los ritos de ofrendas a los dioses:
Como sacrificio ritual a los dioses de ofrenda para obtener sus favores, especialmente relacionados con la fecundidad y la fertilidad, tanto por su bravura y fuerza, como por su abundancia en nuestra región; tal y como afirma E. Casas Gaspar en su obra Ritos agrarios:Folklore campesino español (Madrid, 1950, 224),
"la lucha con el toro fue en sus orígenes un rito agreste.”
c) Origen en las ceremonias funerarias para aplacar a los difuntos: como actividad ritual funeraria que consiguiese aplacar a los “manes”difuntos. Encontramos muchas muestras de esta tendencia en la gran cantidad de toros, verracos y cuernos íberos de piedra repartidos por los campos y llanuras de todo el país. Esta tendencia se conservaría hasta la época romana
en la que aparecen pruebas del carácter funerario de estos verracos de piedra, que para
muchos historiadores también tenían funciones de delimitación de los terrenos de
pastos.

Cabe recalcar que en tierras andaluzas, son muy numerosos los hallazgos arqueológicos que nos permiten confirmar que las manadas de los antiguos toros, los uros, eran muy abundantes en
nuestros campos, según podemos observar en numerosas pinturas rupestres del neolítico
y del paleolítico español. Y por lo que respeta a la los espectáculos sanguinarios, nos podemos remontar a la Roma Imperial donde se celebraban luchas a muerte entre hombres y animales. En la lista de animales no sólo habían exóticos, como elefantes o tigres, sino que también toros. De hecho, Hispania (España) se transformó en el principal lugar de reclutamiento de estos animales, debido a la abundancia y la hablidad de los íberos para controlar ese tipo de ganados.

Otra probable influencia en los espectáculos taurinos españoles podría ser la siguiente:

“Los árabes españoles eran aún más apasionados de estas corridas
caballerescas que los mismos españoles, ya que, en definitiva, la costumbre de
combatir los toros fue en la España cristiana una de las muchas costumbres que
la superior cultura árabe contagió a los reinos cristianos. Algunos de los
elementos importantes de la lucha taurina, por ejemplo, esperar al toro de pie,
engañándolo con la capa, sería una antigua práctica de orígen árabe que los
árabes realizaban con el manto de lana (albornoz), su vestido habitual.”

Fernández Moratín en su “Carta histórica sobre el origen y
progresos de las fiestas de toros en España” (1776):

http://www.cafyd.com/HistDeporte/htm/pdf/6-0.pdf


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